Tu atención ha de permanecer continuamente en el Amado. Aunque te parezca que no le ves, tú no dejes de Mirarlo.
Aunque te parezca que no puedes oírle, tú no dejes de Escucharlo.
Esta atención continua, vigilante, a las puertas del Encuentro, es la Llama que disipa las nubes del desaliento y del error.
Mantén prendida la Llama, sin pensar en el tiempo.
Tú, tan solo, Escucha y Mira...
Estos son tus pasos, caminando, hacia Él...
"Venid y Veréis"